Bok Choy en ensalada (Ensalada china)

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El Bok Choy es un pariente de la col utilizado en la cocina china como nosotros usamos la col, pero también como usamos la lechuga. Tiene el aspecto de una lechuga romana, pero la textura es similar a la col.

IMG_2033Ingredientes (3 personas):

– Media bok choy.

– 1 zanahoria.

– 3 lonchas de jamón de york.

– 60 ml de vinagre de vino blanco.

– 50 gramos de azúcar.

– 2 cucharadas soperas de aceite de girasol.

– Media cucharada de sal.

– Media cucharada de glutamato monosódico.

Preparación:

Cortar en tiras la lechuga, el jamón y la zanahoria. Poner en un bol y reservar. Para cortar con facilidad la zanahoria y que quede muy fina y fácil de comer, utilizo un pelador de patatas.

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Para el aliño mezclar el vinagre, con el azúcar, la sal, el aceite y el glutamato. Mezclar bien, aunque el aceite siempre flotara. En esta ocasión he usado azúcar moreno, pero se suele usar azúcar blanco.

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Incorporar el aliño al bol y mezclar.

Es aconsejable que la ensalada se sirva fresquita.

Patatas guisadas con costilla.

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Ingredientes (3 personas):

– 300 gramos de costillas de cerdo adobadas.

– 1 pimiento verde tipo italiano grande.

– 3 patatas medianas.

– 1 pastilla de caldo de carne.

– 1 hoja de laurel

– 2 dientes de ajo.

– 1 rama de perejil.

– Sal.

– Pimentón dulce (de la Vera)

Preparación:

En primer sofreír la cebolla cortada a tiras, el pimiento cortado a trozos y el ajo picado.. Cuando la cebolla esté blanda añadir la costilla y cuando esta esté dorada añadir las patatas cortadas a dados. Al cortar las patatas no llegar hasta el final del trozo al cortar, Romperlas antes de terminar. De esta manera al cocer la salsa se espesará.

IMG_2022Dejar que se frían un poco las patatas y poner el pimentón, la hoja de laurel y el perejil. Dar vueltas y añadir unos 3/4 de litro de agua, justo para que cubra las patatas.

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Desmenuzar la pastilla de caldo y agregarla. Dejar cocer a fuego lento durante 20 o 30 minutos, según lo blandas que te gusten las patatas.

Servir caliente.

Nota: En as fotos veréis un trozo de butifarra. A mi mujer no le gusta la costilla y para ella pongo la butifarra.

Wok de pavo con verduras.

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Ingredientes (3 personas)

– 450 gramos de carne de pavo cortada a dados

– 1 cebolla

– 1 pimiento verde

– 2 ajos picados.

– 2 cucharada de aceite de oliva.

– 1 cucharada de postre de aceite de sésamo.

– 1 cucharada de postre de jengibre picado.

– 1 cucharada de postre de cayena picada.

– 1 pizca de ajinomoto.

– Sal.

 

Preparación:

 

Cortar a tiras la cebolla y el pimiento y salarlas. Con fuego fuerte pasar por el wok en el que habremos calentado previamente el aceite de oliva y el de sésamo, junto con el ajo picado sin dejar de remover. Cuando la cebolla empiece a estar blanda añadir el pavo también cortado a tiras y previamente salpimentado, poner con la cayena y manteniendo el fuego fuerte y sin dejar de remover.

Cuando el pavo está un poco doradito está listo.

 

Spaghetti bolognesa

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Ingredientes (4 personas):

– 400 gramos de spaghetti

– 200 gramos de carne picada

– 1 cebolla

– 1/2 pimiento verde.

– 2 o 3 dientes de ajo.

– 1 lata de tomate triturado

– 2 cayenas

– 4 o 5 hojas de albahaca

– Azúcar

– Sal

– Aceite de oliva-

Preparación:

Cocer la pasta en abundante agua (1 litro por cada 100 gramos de pasta) el tiempo indicado en el envase. Reservar.

En abundante aceite poner a fuego lento la cebolla, el pimiento y el ajo finamente picados, junto con las cayenas. Cuando estén pochados añadir la carne picada e ir removiendo hasta que empiece a dorarse. En ese momento añadir el tomate triturado y la cucharada de azúcar e ir removiendo mientras se fríe unos 10 minutos a fuego lento. En el último instante añadir las hojas de albahaca finamente picadas y ajustar de sal.

Mezclar con la salsa y servir.

Guisantes salteados con jamón

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Ingredientes (3 personas):

– 600 gramos de guisantes congelados

– 60 gramos de jamón curado.

– 1 cebolla mediana

– 2-3 dientes de ajo

– Aceite de oliva

– 1 cuchara de café de pimentón

– Unas raspaduras de nuez moscada.

– Sal

Preparación:

Poner a hervir los guisantes en agua con sal y tenerlos así durante unos veinte minutos.IMG_2010

Mientras se cuecen los guisantes picar finamente la cebolla y los ajos y ponerlos a pochar a fuego lento en una sartén grande (luego añadiremos los guisantes). con aceite de oliva abundante para tener luego para los guisantes, pero sin pasarnos.

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Cortamos el jamón en trozos pequeños y cuando la cebolla esté bien pochada lo añadiremos a la sartén. El jamón lo podemos sustituir, o acompañar, por panceta y/o chorizo.

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Darle vueltas durante un minuto y añadir el pimentón y la nuez moscada.

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Después agregar los guisantes previamente escurridos.Saltear unos minutos mientras revolvemos para que se mezcle bien.

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Nostalgia

A cada paso

me giro para ver si me buscas

y es el fracaso

quien me sigue aferrándose a mi nuca

Y se sonríe

advirtiendo mi temor al ver la luna

que me persigue

llenando mis bolsillos con la duda

Estoy cansado

de verter mi amor en la amargura

o vienes pronto

o mi lámpara se habrá quedado a obscuras.

Malgrat de Mar, 17 de agosto de 1983

Amanecer

¿Si amaneciera no seríamos más felices? Preguntó Raúl a su madre mientras la miraba con los ojos muy abiertos.

Ella levantó la cabeza y borrosamente, mientras se secaba el llantovio la carita del niño. Lo estrecho contra si y dijo: Si, quizás si.

¿Dónde ha ido papa? Le vi salir.

Lo abrazó aún con más fuerza y unas silenciosas lágrimas cruzaron de nuevo su rostro. Sabía que había sido inevitable. Llevaban ya mucho tiempo soportándose. Su historia era como tantas otras, se conocieron muy jóvenes y se amaron. Durante algún tiempo fueron inmensamente felices. Más tarde comenzaron los roces, al principio espaciados y no demasiado fuertes. Es normal, se decía, todas las parejas se pelean. Pero cada vez se fueron haciendo más habituales las peleas y cada vez eran más intensas. ¿Porqué no lo dejaron entonces? Una y otra vez se repetía. Llevaban mucho tiempo juntos, se habían acostumbrado el uno al otro y da tanto miedo un cambio brusco, un empezar de nuevo, un mirar cara a cara a la soledad…

… Y hoy se habían peleado otra vez, como ayer. Se habían dicho cosas horribles, como siempre, y él se había ido. Pero como cada vez, a lo sumo por la noche estaría de vuelta, la mirada baja, un “lo intentamos de nuevo” o un “lo siento la culpa fue mía, estaba muy enfadado”, y luego un beso para sellar el pacto lo arreglarían todo, para que a la semana siguiente pudiera repetirse la escena.

¡No! ¡Ella estaba harta!

¿Porqué no contestas? ¿dónde fue papá?

Volvió a la realidad y nuevamente se enfrentó a los ojos tristes e interrogantes del niño. No lo sé Raúl, no lo sé

¿Va a volver pronto? Ojala no volviera se dijo a si misma con rabia mientras le decía a Raúl. Si, no tardará mucho.

Si ella se atreviera, si fuera capaz…

Oyó abrirse la puerta de la habitación y mientras el primer rayo de sol se filtraba por la ventana, lo vio apoyado contra el marco de la puerta. Con los ojos bajos le dijo: “Lo siento no pude controlarme, la culpa fue mía” Y ella se acercó para besarle mientras recordaba aquella primera pregunta de su hijo. “No, el amanecer no le había hecho más feliz”.

Castellbisbal, 5 de junio de 1984

Desheredados

Trémula la luz de las viejas farolas parecía formar unas islas en la obscuridad. De hierro y con los cristales sucios por el paso de los años, ni aun con la ayuda de la humedad que impregnaba las piedras de la calle, lograban desdibujar los rincones donde grotescas sombras se apiñaban y movían para observar.

Estrecha y sucia, nada diferenciaba esta calle de cualquier otra del barrio. Como todas ellas compartía el olor agrio que borrachos y furcias con desparpajo hacen volar allí donde se mueven.

Nadie diría que hasta allí llega el amanecer todos los días. Más de uno, y yo entre ellos, al verla así,  gozando entre amarguras y vomitando en cualquier esquina el olvido que el vino le dio, pensaría que el sol detiene su camino cada mañana en la plaza que le pone fin. Y en cierto modo es así, pues ni siquiera al mediodía, cuando las rameras se levantan habiendo perdido ya el olor a perfume barato, pero conservando el del sudor y la mordedura de los años en el rostro, sin que polvos ni coloretes logren rescatar un rostro iluminado por la esperanza y la juventud, ni siquiera entonces, los rayos de sol llegan a calentar sus piedras.

Maldita es ella y todas sus gentes. Desheredados de la fortuna. Buenas gentes cuyo único pecado es haber perdido su estrella.

Indeseables con hiel por saliva. ¿Quién sabe si por una historia de amor, o un ojo perdido en una guerra que no era suya?

Ni valor para matarse les queda y se envenenan noche a noche, ellos con mal vino, ellas con anís que es más fino y les da el valor para soportar a ese cliente que poco paga y mucho quiere. Que con cara diferente, pero día a día, les ha hecho un callo en el alma. Y fingen vibrar con él como soñaron un día, antes de salir del pueblo, en la ventana, mirando ilusionadas la luna, que vibrarían con ese hombre forjado a fuerza de suspiros y que nunca llegó.

No son más que desgraciados. Pero tiernos. El desconocido que les paga una ronda y les escucha, es su hermano. Venden el alma por un amigo.

Lo bastante complicados para ser simples. Con el calor de un niño, con la sonrisa de él. Solo buscan amor.

Y cuando al cerrar la taberna salen a la calle hablan solos y cantan tristes melodías de otros tiempos, que algún jarro de agua, sin pensar  de que alma brotan esos lloros, ha de apagar para dar paso a las maldiciones.

En casa, los que la tienen, encenderán una vela sucia y amarillenta como ellos y se dejarán caer sobre el colchón y a solas volverán a llorar.

Y así hasta que el corazón les falle, el hígado se les disuelva en alcohol o la pulmonía les atrape. Y los veréis morir en cualquier rincón creyendo que duermen, pues en sus labios veréis una sonrisa. Ya que vosotros no sabéis que solo morir les podría hacer sonreír.

Castellbisbal, 16 de junio de 1984

Macarrones con Anchoas y Paté.

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Ingredientes (para 3 personas):

– 250 gramos de macarrones (yo pongo siempre 100 gramos por persona, pero somos muy comilones, si no eres muy comilón, con 80 gramos sobra).

– 50 gramos de paté. Yo he usado de pato, pero cualquier otro también serviría..

-. 1 lata pequeña de anchoas.

– 3 tomates pequeños.

– 1/2 cebolla.

– 2 dientes de ajo.

– 1 cayena.

– 1 pizca de albahaca.

– 1 pizca de orégano

– 1 Cucharada de azúcar.

– Sal.

– Aceite de oliva.

Preparación:

En una olla grande poner 2 litros de agua y 1 cucharada sopera de sal. Cuando hierva, echar los macarrones y dejar hervir a fuego fuerte sin tapar, el tiempo necesario para que la pasta este al dente. Cada fabricante indica este tiempo en el paquete, pero yo prefiero ir probando. Quitar el agua y reservar en la misma olla.

En una sartén poner a sofreír la cebolla picada, con el ajo también picado y una guindilla. Acordaos de aprovechar el aceite de las anchoas y solo añadir el que os haga falta. Hacerlo a fuego lento, pues la intención es que se poche, para dar jugosidad a la salsa. Yo le pongo la guindilla pues me gusta que tenga un toque picante. No olvidéis retirar la guindilla antes de añadir el tomate para que nadie se lleve una “sorpresa”.

Añadir el tomate cortado a dados y cuando se empiece a deshacer, incorporar el azúcar. El azúcar se añade para rebajar la acidez del tomate, que suele ser muy alta. Tapar ya que salpica mucho. Agregar la albahaca y el orégano, muy poca cantidad de ambas. Remover de vez en cuando.

Cuando esté listo retirar del fuego y añadir el paté y las anchoas cortadas a trozos. Remover hasta que el paté se mezcle bien con la salsa.

Mezclar la salsa con los macarrones y… a comer.

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Si te gusta, le puedes añadir queso.